miércoles, 6 de enero de 2016

SINFONÍA DE UN DÍA DE INVIERNO

Cuando el viento se hace presente, se alzan del suelo aquellos restos que parecían dormidos en el sendero del día anterior, aquel sendero, que si te acuerdas ?....recorrimos juntos, de la mano. TU y YO.

El ruido se hace notar en las ventanas mal ajustadas, en las puertas sin cerrar.

Cierro los ojos y me monto en uno de estos vientos, sin temor a dónde me llevará. Me eleva muy, muy alto, allí donde todo se ve diminuto, donde todo pierde el valor que tenía allí abajo y donde gana valor la libertad, la visión completa de lo que ES, sin tiempo a pensar, sin tiempo a organizar, sin tiempo a vivir y si a VIVIR.

Me abrazo a este viento, a mi viento y le pido -al oído-, así como susurrando, que corra, que se roce con los cuerpos de todos los seres vivos con los que nos encontramos, que me regale el placer de sentir la velocidad de la naturaleza en mi propia naturaleza, que me hable de su vida, de su misión, de sus viajes....quiero sentirme que soy viento en estado puro, viento recién formado.

Rafael



No hay comentarios:

Loading...